FELIÇOS 34 AMIXI

Comerse el mundo

Laura tenía un problema, y es que cada 2 horas necesitaba comer. No lo podía evitar, cada 120 minutos, si no se alimentaba, aparecía el monstruo que habitaba en su estómago.
Para resolver este pequeño inconveniente vital lo había probado prácticamente todo: comer ciruelas, comer plátanos, comer ciruelas y plátanos, beber agua, beber más agua, comer fuerte, almorzar ligero… pero nada, aquel bicho amenazaba “grrrr…” cada 7.200 segundos.
Aquel verano, Laura, había decidido probar con la solución definitiva. Aquel verano Laura iba a comerse el mundo!