Metamorfosis

Laura llevaba una plácida vida de gusano, no era una vida llena de aventuras, pero tampoco se podía decir que fuera una vida aburrida. Disfrutar de las pequeñas cosas y transformar un momento tedio en un buen momento era su especialidad, hacía de las situaciones más aburridas el momento ideal para aprender cosas nuevas.

Tiempos difíciles llegaron a la vida de la nuestra gusano, puesto que se vio privada de la libertad de salir a la calle, y esto era lo que más le gustaba, chafar calle. En un primer momento, Laura lo llevó con alegría, ya que pensó: “Aprovecharé para hacer limpieza y leer todas esas lecturas que tengo pendientes”, pero los días fueron pasando y la libertad no llegaba y el volumen de actividades en su vida menguaba hasta el punto de pasar prácticamente todo el día durmiendo.

Un buen día, Laura, se despertó y se encontró atrapada dentro de una crisálida. ¿Qué había pasado? ¿Cómo había acabado dentro de aquel buñuelo de hilos? La verdad era que lo último que recordaba era leer tranquilamente a su cama, no podía ser que de tanta inactividad su cuerpo hubiera creado un lugar donde protegerse y esperar la anhelada libertad.

Mientras iba pensando en todas estas cosas le entró mucha hambre y cómo que no tenía nada más a mano decidió chupar uno de aquellos hilos, ñam, ñam… la crisálida fue desapareciendo al ritmo que Laura se quedaba saciada.

Cuando ya no quedó ni un solo hilo y con la panza muy llena, Laura salió de la cama, arrastrándose se acercó a la ventana, parecía que la libertad había vuelto a las calles, la gente paseaba, charlaba y cantaba.

Qué alegría más grande! Por fin podré volver a la calle! En ese momento y sin esperarlo de su cuerpo se abrieron dos grandes alas. Fue así como Laura se dio cuenta que se había transformado en una mariposa, después de meses de descanso ahora ya no era un plácido gusano, ahora era una aventurera mariposa.

Vuela alto amiga!